Trabajando con un iPad como herramienta profesional de productividad, elegimos los componentes

Trabajando con un iPad como herramienta profesional de productividad, elegimos los componentes
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En esa serie de artículos repasaremos las posibilidades que presenta la combinación tablet más teclado físico conectado por Bluetooth como herramienta de trabajo para llevar adelante la carga habitual de tareas que ciertos tipos de trabajo pueden demandar.

Obviamente cada profesión tiene sus particularidades en cuanto al nivel de exigencia, requisitos mínimos que no siempre este dispositivo puede cubrir, por lo que nos centraremos en trasladar nuestro workflow habitual a este modelo de tablet.
No es lo mismo responder a emails de forma casual o trabajar con Photoshop, que redactar longreads para un blog, por lo que, haremos un test de varios escenarios profesionales posibles.
Pero no haremos un análisis sintético basado en la lógica, sino que realizaremos una prueba de campo durante un periodo de tiempo determinado durante el cual, haremos de este setup nuestra herramienta de trabajo habitual, enfrentándonos a todas las posibles demandas que nos podamos encontrar, muchas de las cuales se presentan sin otro dispositivo de backup al que poder recurrir.

La elección del sistema

Las conclusiones de este test, a pesar de que se realiza con un determinado hardware, en realidad son fácilmente exportables -en lo que a la productividad que te ofrece el setup tablet más teclado se refiere- a casi todos los modelos, ya sean de Apple o corran el sistema Android, y por lo pronto elegimos la plataforma iPad al ser la que tenemos disponibilidad inmediata de un dispositivo.

Obviamente las aplicaciones cambian entre un ecosistema y otro, pero ambas plataformas en general están suficientemente maduras como para encontrar accesorios de hardware y programas de software que puedan ser totalmente satisfactorios.

El modelo de tablet

En cuanto al tablet de nuestra elección, no nos iremos a un modelo recién presentado como pueda ser el iPad Pro -en cualquiera de sus dos tamaños- sino que nos iremos a un modelo más modesto e incluso asequible a nivel de precio a día de hoy en el mercado de segunda mano: El iPad Mini.

Este dispositivo, es equivalente a un iPad 2 de las últimas hornadas, por procesador claro está, ya que por pantalla, no es lo mismo tener 7.9″ de pantalla que 9.7″. Este micro es bastante eficiente en cuanto al consumo de batería, y si en el iPad mini original es bastante más que aceptable la duración, en el iPad 2 es estupenda.

Pero ojo, no perdamos de vista la realidad, estos terminales aunque se mantiene el soporte de Apple y soportan iOS en su última versión, no dejan de ser un modelo al borde de la obsolescencia, por lo tanto, contaremos con unos recursos bastante limitados a día de hoy, aunque representativos de un usuario medio, que puede tener este dispositivo por casa dándole un uso limitado, cuando en realidad podría cubrir la totalidad, o parte -dependiendo del caso- de sus necesidades profesionales.

Los motivos de elegir un sistema ultraportable son personales y varían de usuario en usuario, por nuestra parte los motivos son ergonómicos, tanto para ir ligero a las reuniones de trabajo como en las visitas a los clientes. Además se plantean otros escenarios como la posibilidad de usarlo en la mesita de un asiento de avión, donde se hace complicado emplear un portátil de 15″, o como compañero en viajes o vacaciones

Una elección clave, el teclado

A la hora de hacernos con un sistema ultraportable, es vital la correcta elección de un teclado adecuado al uso que se le va a dar. Para la prueba, hemos optado por buscar un candidato en tiendas físicas, donde tuviéramos acceso directo al producto, y de esa forma poder “probar” el material, es decir, abrir la caja y tocar el teclado.

En nuestro caso, el elegido por el balance de calidad y precio es el Logitech Ultrathin Keyboard Folio, una combinación de teclado más funda, que aunque tiene un precio algo elevado -89€-, sin duda merece la pena.

En cuanto al teclado en sí, se echa en falta la retroiluminación y adolece de una tecla de acento demasiado pequeña, aunque el auto corrector la mayor parte de las veces hace un buen trabajo a este respecto.

Los materiales y el acabado son de primera sin duda, aunque respecto a la funda, quizás el acople del iPad sea excesivamente ajustado, y el botón que pulsa el power esté algo duro. Desde luego, soltarse, no se suelta de la funda sin duda

Dado que estos aparatos son muy personales, es posible encontrar buenas ofertas de segunda mano de usuarios que probablemente no se han acoplado a las peculiaridades de este tipo de escritura, con lo que suelen estar en perfectas condiciones la mayor parte de ellos.

Volviendo al tema que nos ocupa, sorprendentemente las variaciones en la calidad son tan amplías como en los precios, incluso más de lo esperado. Se pueden adquirir desde unos 19 hasta más de 100 €, dependiendo principalmente de la calidad de fabricación, así como de si se trata de un simple teclado, o una funda con teclado incorporado.

Es importante probar en la medida de lo posible este gadget, pues pasaremos bastante tiempo con él, o al menos es la intención. De todas las cosas que podemos apreciar cuando “trasteamos” con uno, hay que fijarse especialmente en la calidad de las teclas, tanto la solidez del material con el que estén fabricadas -hay teclados de plástico fino y apariencia endeble-, como en la sensación que obtenemos al presionarlas -el sonido del mecanismo, el retorno tras la pulsación-.

Generalmente una apariencia endeble es síntoma de una calidad mediocre, pero otras veces una apariencia sólida esconde detrás una calidad de fabricación endeble, por lo que, no hay mejor prueba que el tacto y el uso.

Otros puntos interesantes en cuanto a las teclas son la disposición de letras, números y símbolos, no nos fijemos únicamente en la disposición QWERTY del mismo, también es importante el tamaño de cada tecla, el espacio entre las mismas, las teclas de función, y los accesos directos a funciones como el botón home del iPad, que en el caso del teclado que nos ocupa tiene una práctica tecla que lo emula en la esquina superior izquierda, con lo que nos ahorraremos levantar la mano del teclado hasta el botón de la tablet cada vez que queramos invocar la multitarea.

Respecto a la fabricación en general, es de vital importancia detectar que la base del teclado es completamente plana (ojo si es una combinación de teclado más funda), así como la solidez de la misma, pues en más de una ocasión nos encontraremos tecleando con el mismo apoyado en las piernas

Conclusión

En este primer artículo de esta serie, hemos repasado desde los motivos que pueden llevar a elegir o sentir la necesidad de contar con un sistema de trabajo ultraportable, como algunos consejos a la hora de escoger el teclado, partiendo de la premisa de economizar el máximo posible en la tablet, eligiendo la que podamos tener a mano.

La idea de fondo y la sensación que nos queda es que es un setup muy personal que puede o no puede adaptarse a las peculiaridades y gustos de cada usuario, por lo que, al menos para un primer contacto, es mejor buscar alguna combinación que nos reduzca el gasto al mínimo posible, hasta que tengamos la conclusión definitiva sobre si nos adaptamos o no. Y eso sólo nos lo puede dar la experiencia.

En el próximo artículo veremos algunas experiencias de uso en el mundo real, así como repasaremos las aplicaciones que nos pueden venir bien para sacar el máximo partido a esta combinación particular de aparatos electrónicos.

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