Cámaras en 360 grados: Pequeñas taras a tener en cuenta

Compartir
Cámaras en 360 grados: Pequeñas taras a tener en cuenta
5 (100%) 1 voto

Aunque mañana mismo os ayudaremos con nuestros consejos sobre cámaras en 360, hoy tocaba dedicarle un espacio a lo que conlleva emplearlas, porque existen limitaciones y rarezas que, creemos, son importantes de señalar.

Y es que los 360 son toda una revolución a la hora de disfrutar del visionado de un vídeo, por su gran formato y, principalmente, por ese grado de interacción que nos permite curiosear a lo largo y ancho de los metrajes.

Nace un pequeño sentimiento a lo “Voyeur” cuando uno se da cuenta de que puede investigar a su antojo “dentro del vídeo”, y es algo que se potencia aun más cuando existen varios protagonistas en pantalla.

La propuesta de Ricoh…suficiente y poco más.

Es una sensación grata, que además nos invita a re-visionar el vídeo para buscar más detalles o puntos de vista diferentes, pero, y aquí viene el por qué de este artículo, crearlos implica ciertos problemas a tener en cuenta.

El primero: que las cámaras de precios contenidos, para un público masivo, no otorgan un exceso de calidad, ni aun con sus “supuestas” 4K, porque se trata de varias lentes/capturas que suman esa cifra en pixels, pero que en ningún caso son reales.

Por otro lado, a la hora de editar y meterse de lleno en la post-producción, nos encontramos con pequeñas taras: no todos los programas están preparados, de forma nativa (sí mediante plugins) para tratar con este formato.

Es una sucesión de imágenes en un enorme marco a lo “widescreen”, al que la cámara en cuestión le añade unos metadatos posicionales para luego convertirlos en “esfera”. Estos metadatos no son interpretados de igual forma por todos los editores…y eso puede repercutir en pequeños pero molestos retoques.

Samsung y sus disparatados requisitos. De lo mejor aun con sus taras.

Añadiría, por experiencia propia, que aun está muy verde la tecnología integrada en esas videocámaras para el gran público, porque tienden a sobre-calentarse (realizan el doble o el triple de trabajo a nivel de captura y procesado que una cámara estándar) y no son del todo eficientes para largas sesiones de capturas, aunque idóneas para tomas cortas, de pocos minutos de duración.

Que los resultados son fabulosos es innegable, pero hay que tener en cuenta estas pequeñas problemáticas.

Hablaba, hace pocas semanas, con Alfonso García y Vincent Blonde (director y guionista, respectivamente, ganadores dobles del reciente Terror Frame Fest) sobre un problema del que no se habla demasiado a la hora de filmar en este formato: La cámara en movimiento es incómoda en cierto grado…

Alfonso y Vincent recibiendo un premio de manos del gran Erik Gatby. Pronto nos deleitaran con una magnífica propuesta en 360.

Y me explico: nosotros, como espectadores, podemos girar la cámara para centrarnos en determinado ángulo y detalle, lo que en un plano fijo es toda una gozada, pero cuando la escena contiene movimiento, es como si quisiésemos ver algo concreto y alguien nos empujase en dirección contraria. Es lógico, y nada preocupante, pero existe esa incomodidad si no se mide con cuidado lo que queremos mostrar en escenas no estáticas.

Samsung, Polaroid, GoPro, existen muchas propuestas, todas válidas, pero la última puede que sea la única realmente idónea, aunque por un precio exorbitante.

La mayoría de los mortales nos apañaremos con productos más asequibles, menos generosos pero también eficientes, y de eso os hablaremos mañana mismo.

Saludos, y gracias por leernos!!

Compartir