La tortuga roja: From Ghibli with love

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La tortuga roja: From Ghibli with love
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Es posible que destacar la participación del Studio Ghibli sea injusto, casi un reclamo difícil de justificar, pero no es menos cierto que tras estudiar el proyecto lo aprobaron y pusieron su granito de arena, por lo que la obra de Michael Dudok de Wit es tan del gusto del mítico estudio nipón como las demás.

Y en esencia, que es lo importante, se trata de una obra que perfectamente podría pasar por un metraje del propio Miyazaki. Ya sea por su mensaje o por la forma elegida para su representación, mediante un poema en movimiento compuesto por preciosas imágenes, geniales animaciones y mudez casi absoluta.

La vida y su infinito ciclo, el destino, el amor e incluso la soledad. La tortuga roja es un film de esos que llegan al corazón, que tienen un mensaje auténtico y que pueden definirse como mágicos.

Puede que no sea una película para todos los públicos, y no nos referimos a contenidos explícitos (porque no existe tal cosa), sino por su desarrollo, que implica sentir y emocionarse de una manera no demasiado común. En casi completo silencio y sin una conversación o una narración de fondo que nos deje pistas. Hace falta llegar al final para percatarse de su mensaje.

Su estilo, y es algo que deja verse, principalmente, en los ojos de los personajes, es irremediablemente francés, así como su acabado general podría considerarse muy europeo, por lógica pura, pero impacta sin importar de dónde viene o a dónde va.

Destacaría, y esto no ha de malinterpretarse, porque todo es sublime, la estupenda banda sonora compuesta por Laurent Perez del Mar, que eriza el vello y crea momentos realmente sentidos.

En definitiva, y aunque es una película que ha contado con una distribución algo escasa, desde Tecnodiario os recomendamos verla antes de que desaparezca de las salas, porque su encanto visual es carne de cañón para verse en pantalla grande. Si buscáis una experiencia diferente, una obra con encanto y pasar un rato agradable, no lo dudéis ni un segundo más: corred a verla.

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